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El desconocido retrato de un Rector de la Universidad de Valladolid

La identificación de de un retrato grabado a fines del siglo XVIII de un rector de la Universidad, conservado en la Biblioteca Histórica de Santa Cruz, permite reconstruir la historia de la formación de las sucesivas galerías de retratos consagrados a la memoria de quienes han ostentado desde el siglo XIX el gobierno de la primera institución académica vallisoletana.

[26/10/2015] octubre 2015
Museo de la Universidad de Valladolid (MUVa)
Valladolid
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Las funciones que posee el retrato como tipología artística son muy variadas, entre ellas la de perpetuar en el tiempo la imagen de un individuo, por lo que asume un marcado carácter informativo, o la capacidad de hacer perdurar el recuerdo de la persona retratada; pero también puede tener un valor de representación o de sustitución cuando el efigiado no se encuentra físicamente presente.

Por ello, no es extraño que distintos organismos o instituciones, como ministerios, catedrales, obispados, universidades, academias, ateneos, colegios profesionales u otras corporaciones públicas y privadas, hayan querido formar, a lo largo de su historia, “galerías” con las efigies de quienes las han gobernado o dirigido. Así, al tiempo que se honraba la memoria de sus titulares, reconociéndoles el valor de su gestión durante un periodo concreto, se configuraba la imagen del poder continuado en la sucesión del cargo.

En el ámbito universitario estas series tienen como protagonistas a aquellos que durante un determinado tiempo las han regido: los rectores. Ubicadas en espacios tan significativos como las dependencias rectorales, el Aula Magna o el salón de actos, su contemplación estaba destinada al mundo académico y escolar pero también a quienes ocasionalmente tenían acceso a estos recintos claustrales. Así mismo, algunas facultades universitarias formaron series con los retratos de sus decanos.

Si bien es cierto que la creación de estas series se enmarca dentro de un interés generalizado por parte de las universidades españolas a partir de mediados del siglo XIX (Madrid, 1847; Zaragoza, 1878; Barcelona, 1879; Salamanca, 1886; Oviedo, Granada, Valencia y Santiago), existe algún precedente en la puesta en marcha de esta idea durante la primera mitad de aquel siglo, como sucedió en la Universidad de Sevilla que en 1819 inicia la formación de su colección de retratos o en Madrid donde su rector Nicomedes Pastor Díaz encargó en 1847 el retrato de su predecesor Francisco Rodríguez Vaamonde provocando su iniciativa el siguiente comentario irónico en la prensa del momento:

“Los primeros días que un hombre desempeña algún cargo importante, son los únicos en que se puede esperar haga cosas buenas y de provecho. Decimos esto a propósito del apreciable sugeto don Nicomedes Pastor Díaz, que apenas ha sido nombrado de real órden rector de la universidad de esta corte, ha resuelto á claustro pleno la importante y utilísima cuestión siguiente:
¿De qué modo se inmortalizan las universidades?
El procedimiento tiene el doble mérito de no ser muy difícil ni muy costoso. Con llamar a un pintor, mandarle hacer el retrato del rector vestido de gala y colocarle después en el salón de grados, a manera de sacristía de catedral, se logra el objeto. Por supuesto que aunque el señor Pastor Díaz haya estrenado a su antecesor el acreditado señor Vaamonde, de este modo tan honorífico, nadie irá a creer que lo ha hecho por ver su propia efigie puesta algún tiempo después al lado de otras no menos espresivas que la del bueno de don Florencio. Esto sería llevar la suspicacia hasta un punto inusitado, y nuestros lectores y nosotros estamos lejos de tener tan malos pensamientos. Cumplenos, pues, declarar que la cuestión resuelta es de mucho provecho para la juventud que estudia, y que sabemos ha caído muy en gracia a los ilustrados profesores del claustro que hoy tienen la imponderable dicha de ser presididos por el muy digno rectos actual, cuya preciosa vida conserve Dios muchos años para mayor gloria y esplendor de todas las universidades literarias de la tierra. Hemos dicho” (El Clamor Público, 22-IX-1847, p.3).


El primer rector vallisoletano retratado
Tal vez el hallazgo de un raro grabado [papel; 17,1 x 12,8 cm.] que representa el retrato de un rector vallisoletano, fechado en 1799, pueda indicar la intención de formar en nuestra universidad una colección integrada por las sucesivas imágenes de quienes la gobernaban si es que el mismo no fue resultado de un encargo privado o muestra de admiración hacia el representado por parte del autor.

En todo caso, el retratado fue D. Ramón Fernández y Larrea, catedrático de instituciones Canónicas (1780) y de Vísperas de Cánones, que desde 1790 disfrutó una canonjía en la catedral del Burgo de Osma y estuvo al frente de la Universidad entre 1796 y 1798.

Conservado en calidad de depósito del Museo de Valladolid en la Biblioteca Histórica de Santa Cruz, representa al rector en busto de tres cuartos, envuelto en una moldura plana ovalada, vestido con su muceta y toga oscura. La composición se completa con el birrete y varios libros con recado de escribir, seguramente como alusión a su libro: Synodorum oecumenicarum summa publicado en Valladolid en 1782 y reeditado seis años después.

A juzgar por la inscripción situada en la parte inferior del mismo se trata de un retrato póstumo: “EL Dr. D.RAMON FERNANDEZ Y/ Larrea Escritor Publico Cathedratico y Rector de la / Universidad de Valladolid. Murio Año de 1799 / Leonardo Araujo lo dibujo / Andrés de la Muela lo grabo”. Aunque la calidad del grabado sea modesta y los rasgos del representado bastante sumarios, se advierte una notable caracterización que harían de aquel un rostro reconocible en su época.

El autor fue el pintor Leonardo Araujo Sotomayor (h.1760-d.1805), académico de mérito por la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción desde 20 de febrero de 1791, año en el que también se le nombró teniente de director de Pintura en esa institución de enseñanza artística. De su obra conocida destaca una pintura de Santo Domingo de Guzmán, conservada en el Museo Nacional de Escultura, y una curiosa vista urbana del Paseo del Espolón de Valladolid, propiedad del Ayuntamiento de Valladolid, depositada en el Museo Casa de Zorrilla.

La creación de la primera serie de retratos de rectores
Aunque, por el momento, no se puede establecer la fecha exacta del acuerdo para la formación de la “galería” de rectores, su creación hay que situarla entre 1864, año en que se publica el libro de Mariano González Moral El Indicador de Valladolid que no menciona en la universidad la existencia de ningún retrato de rector, y 1872 momento en el que, con motivo de redactarse un inventario general de bienes de la institución, se incluyen en él cuatro retratos de ex rectores colocados en la denominada Sala Rectoral del edifico universitario.

Entre ambas fechas se desarrollaron los rectorados de los Sres. Blas Pardo Moneo (1839-1842), Claudio Moyano Samaniego (1843; 1845-1846; y 1850), Manuel Cuesta Cosío (1850-1863), Atanasio Pérez Cantalapiedra (18631869) y Eugenio Alau y Comas (1870-1872) por lo que podría pensarse que entre ellos se hallasen los cuatro exrectores mencionados en 1872. La lista de retratos habría crecido en 1894 hasta nueve por sumarse a los anteriores los dedicados a los Sres. José María Frías Xerez (1872-1879), Manuel López Gómez (1879-1893), José Nieto Álvarez (1893-1894) y Andrés de la Orden y López (1869-1870; y 1894-1900).

A propósito de la autoría de cada uno solamente está documentado el pago al pintor Blas González García-Valladolid en 1874 por el retrato del rector Blas Pardo y en 1894 por el del rector Manuel López Gómez. Sin embargo, es probable que también fuese responsable de alguno más puesto que la Universidad le había encargado también en 1862 el retrato de la reina Isabel II para presidir la sala de claustros y no sería éste el último retrato de monarcas que hizo con destino a ese recinto.

Con posterioridad se sumarían a la serie los de los Sres. Antonio Alonso Cortés (1900-1901 y 1902-1906), pintado en 1907 por Salvador Seijas, Vicente Sagarra Lascuarin (1901-1902), Didio González Ibarra (1906-1910), Nicolás de la Fuente Arrimadas (1910-1916), Calixto Valverde Valverde (1916-1928), J. Mª González de Echávarri y Vivanco (1928-1930 y 1936-1938), José Fernández González (1930-1931), Andrés Torre Ruiz (1931-1934) e Isidoro de la Villa Sanz (1934-1936).

Por entonces la serie se encontraba dispuesta en el edificio de la Universidad construido en 1916, concretamente en el antedespacho rectoral. Todos los retratos se destruyeron en el incendio provocado que sufrió este edifico el 5 de abril de 1939 y aunque, en el informe redactado sobre las pérdidas ocasionadas, se asegura que ardieron veinticinco retratos de rectores es probable que en esta cifra se incluyeran otros de cardenales que poseía la institución académica pues, hasta aquel momento, únicamente se podía haber retratado a dieciocho rectores.

Por fortuna, un documento gráfico, obtenido con motivo de la clausura de un cursillo de conferencias celebrado en marzo de 1928 y publicado en el periódico El Norte de Castilla, permite conocer tres de estos retratos y suponer cómo sería el resto de la serie. Aquel año, la cabecera del Salón de Actos estaba presidida por el retrato de Claudio Moyano Samaniego [identificación posible por otros similares conservados en la Facultad de Medicina, en su condición de decano, y en la de Educación], flanqueado por los que suponemos correspondieran, si es que existía una ordenación cronológica, a los rectores Blas Pardo Moneo y Manuel Cuesta Cosío, primer y tercer rector de la serie.

De formato similar, enmarcados por sencilla moldura dorada, los retratados estaban representados en busto prolongado interrumpido en su parte inferior por una banda donde se detallaban los datos esenciales de su vida académica. Con grave y solemne actitud, visten toga con puñetas, muceta negra, birrete, y ostentaban junto con otros símbolos la medalla rectoral sobre su pecho. Aunque algunos significaban con el atuendo su condición de juristas, eclesiásticos o médicos no había cabida a la expresividad pues los sentimientos se subordinaban a la dignidad del cargo.

La fotografía al servicio del retrato
Cabe preguntarse si todos los retratos fueron pintados o si, llegado un momento, se decidió continuar la serie mediante el empleo de un procedimiento más moderno como la obtención de retratos fotográficos. No puede obviarse que la sala de claustros estuvo presidida por una gran fotografía de Alfonso XIII que en varias ocasiones se cambió para adecuarla con la edad del monarca. Aunque no existe constancia de semejante acuerdo, el ejemplo pudo ser continuado con los retratos de los rectores. Además, la fotografía tenía la ventaja de la rapidez de ejecución y su costo más económico.

Así, en la revista Anales de la Universidad, cuya publicación se inicia en 1928, aparecieron sucesivamente los retratos fotográficos de los rectores Calixto Valverde, cuando concluye su mandado, y de J. Mª González de Echávarri y Vivanco, José Fernández González, Andrés Torre Ruiz e Isidoro de la Villa Sanz obtenidos todos en el momento de su nombramiento. Quiere esto decir que ¿la fotografía sustituyó al retrato al óleo? En todo caso, las llamas consumieron unos y otros.

La serie actual de retratos de rectores
En 1991, durante el rectorado de Fernando Tejerina, se acordó iniciar una nueva serie pictórica comenzando por el de su predecesor en el cargo, Justino Duque Domínguez, y completándola con el de todos los que han ostentado la medalla rectoral desde comienzos del siglo XX. Hasta el presente en esta “galería” de retratos al óleo sobre lienzo (90 x 73 cm.) colocada primero en el desaparecido “salón de rectores” del palacio de Santa Cruz y ahora en la llamada “Aula triste” del mismo edificio, han intervenido en su formación nueve pintores: Benito Rementería, Fidel Leal Villalba, Manuel Muñoz Barberán, Pablo Ransa, Félix Cano, Antonio Vasallo Parias, Luis Vivero, Adolfo Sarabia y Hernán Cortés Moreno, que han realizado un total de diecinueve retratos.


Bibliografía:
Sobre el pintor Leonardo Araujo: URREA, Jesús. “La pintura, la rejería y la platería en Valladolid en el siglo XVIII”, Historia de Valladolid, vol. V. Valladolid, 1984; URREA, Jesús. “El Museo de la casa natal del poeta José Zorrilla”, Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, n.º 43, 2008.
Sobre la serie de retratos de rectores: URREA, Jesús, y ARANDA, María. “Nuevas imágenes del edificio y contenido histórico de la Universidad de Valladolid”, Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, n.º 45, 2010. Anales de la Universidad de Valladolid, Valladolid, 1928-1936.

Documentación:
Biblioteca Histórica de Santa Cruz. Leg. n.º 73, n.º 4.403
Archivo Universitario. Cuentas de 1857-1876, sig. 9044; 1862-1866, sig. 8090; 1846-1897, sig. 8558; y 1888-1892, sig. 2508.

Ramón Fernández y Larrea, por Leonardo Araujo
[Ramón Fernández y Larrea, por Leonardo Araujo]
Retratos de Rectores en la sala de juntas, en 1928

Retratos de Rectores en la sala de juntas, en 1928

Atanasio Pérez Cantalapiedra

Atanasio Pérez Cantalapiedra

Luis Nieto Álvarez, por Luis Gracia Pueyo. Universidad de Zaragoza

Luis Nieto Álvarez, por Luis Gracia Pueyo. Universidad de Zaragoza

Manuel López Gómez Valladolid. Colegio Abogados

Manuel López Gómez Valladolid. Colegio Abogados

Nicolás de la Fuente Arrimadas

Nicolás de la Fuente Arrimadas

Calixto Valverde Valverde

Calixto Valverde Valverde

José Mª González de Chávarri

José Mª González de Chávarri

José Fernández González

José Fernández González

Andrés Torre Ruiz, por Elías González Manso. La Rioja. Colec. privada 0087

Andrés Torre Ruiz, por Elías González Manso. La Rioja. Colec. privada 0087

Cayetano Mergelina y Luna, por Manuel Muñoz Barberán

Cayetano Mergelina y Luna, por Manuel Muñoz Barberán



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