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QUIEN MANDA, MANDA

Bastones de mando de la Universidad

Desde la antigüedad, el bastón ha sido el atributo por excelencia de los gobernantes. Denominado con un sinfín de nombres y con multitud de formas, tamaños o materiales, los soberanos (cetro), militares (bengala), obispos (báculo) o alcaldes (vara), han utilizado este elemento simbólico para hacer patente su poder o representar de forma visible el ejercicio de su autoridad. El rector no ha sido una excepción y en el Museo de la Universidad se puede contemplar el bastón que hasta el presente han utilizado veintidós rectores.

[21/12/2015] diciembre 2015
Museo de la Universidad de Valladolid (MUVa)
Valladolid
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El bastón rectoral
Hasta la segunda mitad del siglo XIX las universidades españolas no dispusieron de una normativa que regulase la indumentaria propia de los miembros que integraban el gobierno de cada Universidad. El protocolo y la simbología dependían, en buena medida, del devenir histórico de los respectivos centros. Un decreto promulgado por la reina Isabel II en 1850 (9 de octubre) definió con detalle el traje e insignias académicas, entre ellas el bastón de quien gobernaba la universidad.
Hay que tener presente que, en un primer momento, este elemento no fue un atributo específico del rector; todos los “primeros funcionarios de esta parte de la administración” [se refiere a educación] estaban autorizados a llevarlo; esto es, rectores y catedráticos de universidades así como directores y catedráticos de los institutos de segunda enseñanza. También el ministro del ramo y los consejeros de instrucción pública. La medalla y el bastón, “de caña o concha con puño de oro y cordón igual al de la medalla”, es decir negro, eran los complementos del traje académico en los actos solemnes pero podían utilizarse en los demás sin vestir el traje oficial.
Posteriormente, el Reglamento de las universidades del reino aprobado el 22 de mayo de 1859 por S.M. amplió el protocolo, ceremonial y normativa de la institución universitaria e introdujo notables variaciones en el uso del traje académico y sus insignias. A partir de entonces, el uso del bastón quedó reservado a rectores y decanos; el primero debía usarlo con traje ordinario y con la medalla. Ambas piezas debían utilizarse dentro de la universidad y sus cordones serían de seda negra e hilo de oro. El Reglamento de régimen interior de la Universidad de Valladolid de 1922 (art. 66) se desmarca de la normativa isabelina y señala que el bastón de mando se usaría “siempre y cuando el rector lo creyese conveniente”, introduciendo en su ornato las borlas. A pesar de esta normativa en nuestra Universidad no hay constancia documental ni física de la existencia de un bastón rectoral hasta 1926.

El bastón de mando en el MUVa
Fue el 8 de septiembre de aquel año cuando se recibió en el rectorado, suministrado por Pío Rodríguez que tenía desde 1922 establecimiento de perfumería en la c/ Ferrari 48, un “bastón de concha, puño de oro de ley, grabado escudo e inscripción, con borlas y estuche”; su coste ascendió a 375,31 pts. Este es el bastón que se conserva en el museo universitario y su diseño responde a la normativa isabelina. Integrado por una vara de concha de 90 cm de alto, con empuñadura (3,3 cm) de oro de ley, delimitada por dos bocelillos decorados por hojas de acanto que contienen una composición de motivos romboidales. En su pomo está grabada la inscripción “UNIVERSIDAD DE VALLADOLID” y el escudo cuartelado con su lema “SAPIENTIAE EDIFICAVIT SIBI DOMUM”. La puntera, de 6 cm., se decora con motivos geométricos y es de plata sobredorada. Su cordón es acorde con lo establecido: de seda negra e hilo de oro con dos borlas o bellotas, y el orificio por donde éste atraviesa la vara se protege por arandelas de plata con flor grabada en sus frentes.

En la actualidad el rector, en los actos solemnes a los que asiste, utiliza otro bastón más moderno. Como en su empuñadura de plata figura el escudo sencillo de la Universidad es de suponer que su cronología sea acorde. La vara, fabricada originalmente en resina imitando concha, estaba tan deteriorada que fue sustituida por otra de madera de jatoba (86 cm.) modificándose también el ancho del embellecedor de plata por el que pasan los cordones, en negro y oro, de los que cuelgan las bellotas de su adorno.

El maestro de ceremonias
Uno de los oficios más antiguos desempeñado en la universidad es el del maestro de ceremonias. Su función tiene su origen remoto en el officiorum magister de época tardoimperial, reconocido en el sg. IV d.C. como el responsable de los servicios de palacio. Entre sus muchas actividades estaba la planificación de las recepciones y audiencias del emperador y la organización del personal encargado de atenderlo. En la Edad Moderna su función, tanto en instituciones civiles como religiosas, era la de advertir “lo que se debe hacer y executar, tocante a las ceremonias, según los ceremoniales”.
En las Universidades se convirtió en el máximo responsable del protocolo, indispensable en actos tan solemnes como graduaciones, conclusiones y exámenes, lecciones de oposiciones y aperturas de curso; en las procesiones era el encargado de señalar el recorrido por el que debía pasear la comitiva.
Para hacer cumplir las normas establecidas, su principal atributo externo era un bastón. Golpeando el suelo con él un número determinado de veces [una o dos] daba la palabra al rector, hacía levantar y sentar al público o concluía los actos. El tamaño y material del mismo dependía de las costumbres de los propios centros: por ejemplo, el maestro de ceremonias de la Universidad de Salamanca, según sus Estatutos de 1594, debía llevar una vara que, poco después, se sustituye por un bastón de oro y plata; los antiguos Estatutos de la Universidad de Santiago concretan su diseño describiéndolo como un bastón de plata con las armas de la universidad grabadas en su remate.
En la Universidad de Valladolid la figura del maestro de ceremonias se halla algo desdibujada pues ni en los Estatutos conocidos como del Latín (ca. 1517-1523) ni en los del Romance (1545) se definen sus competencias. Ni siquiera aparece reseñado como oficio reconocido dentro del listado de “dependientes” de la institución. Se sabe que el cargo existía, al menos desde el 24 de junio de 1583, cuando el claustro acordó otorgar al maestro de ceremonias Gaspar Coello un salario anual de 6.000 maravedís que le obligaba a cumplir los “capítulos que le dieren los señores doctores Salamanca y Sobrino”. Por desgracia el documento que recogía su normativa de atribuciones y obligaciones, copiado y firmado al principio del libro de claustro, no se ha conservado.
Este oficio se menciona, a propósito de los exámenes de artes, en una de las Visitas cuyos resultados habrían de influir en la reforma de los Estatutos universitarios, la redactada en 1612 por el licenciado Francisco de Contreras: “y de cada examen se den a cada uno de los examinadores a costa del examinado dos reales, y otros dos al maestro de ceremonias, asistiendo a todo el acto” (art. 88). El desempeño de su actividad puede seguirse gracias a los libros de claustros, donde se le describe como “persona de calidad” encargado de “resaltar las figuras del rector y canciller”, pero, aunque su figura se envolvía con un halo de distinción, la realidad material que le acompañaba no era tan distinguida.
Según declaran Las rentas de la Universidad, y de sus Cathedras, y los salarios que se dan a los Ministros y oficiales della (1651), gozaba de un salario fijo que no se había incrementado desde hacía 68 años pues continuaba cobrando los 6.000 maravedís iniciales. A esa suma fija se añadían algunas otras cantidades, a manera de propinas, en el desempeño de sus funciones durante los grados o la provisión de cátedras.
A propósito del distintivo de su oficio, se sabe que para su desempeño el citado Gaspar Coello adquirió dos bastones provistos de palo de ébano y “cascos” de plata, de diferente tamaño y calidad pues se especifica que uno se usaba en actos “ordinarios” y el otro en “actos graves”, alguno de los cuales se modificó en 1607 cuando se entregan 44 reales al platero Luis Manso por una “guarnición” en plata para el “báculo de ébano”. La frecuente utilización del mismo o su uso indebido provocarían deterioros y recambios de acuerdo con el gusto de cada momento. Al menos, uno de ellos sobrevivió hasta 1672 momento en que se procedió a arreglarlo por haberse quebrado, pero el daño fue tan importante que al año siguiente se pagaron 33 reales al ebanista Manuel Castañón por un bastón para el maestro de ceremonias. El 10 de octubre de 1776 se adquirió otro bastón sin que se sepa si en todos estos cambios se reutilizó el pomo de plata original.


El bastón del maestro de ceremonias en el MUVa
Por lo tanto, era extraño que atributo tan singular hubiera llegado hasta nuestros días habiendo desaparecido otros muchos objetos que sabemos poseyó la institución académica en el pasado. Pero, por fortuna, en fecha muy reciente hemos identificado en dependencias del rectorado un mástil cuyas características concuerdan con el bastón propio del maestro de ceremonias. Aunque no puede reconocerse como el adquirido en 1776 se trata de un valioso hallazgo por su rareza y singularidad: el quinto y último bastón que usaron los que ostentaron este oficio en la universidad vallisoletana
La pieza, fabricada en el año 1844 y, por lo tanto, anterior a la regulación isabelina sobre protocolo e insignias, está formada por una vara de roble en su color, barnizada, de 1,46 m. de largo por 11 cm. de diámetro en su parte más gruesa, rematada en su extremo superior por un puño de plata de ley en el que aparece grabado en letra romántica el acrónimo de la Universidad Literaria de Valladolid “ULV” y su fecha de fabricación “1844”, y en su extremo inferior por una puntera también de plata. Por desgracia, no podemos concretar el precio de la pieza o el nombre de su autor ya que no hemos hallado las facturas de aquel año ni el libro de registro de entradas y salidas de caudales anteriores al mes de octubre.
Al menos sabemos que su fecha precede a la publicación del Reglamento de las obligaciones y los cargos de los empleados y dependientes con sus respectivos sueldos y propinas, aprobado el 24 de octubre de 1844 por el Claustro universitario; documento que podría aportar las competencias que recaían en la figura del maestro de ceremonias pero que, pese a ordenarse que se “imprimiera y repartiera”, no se ha localizado. Lo cierto es que, con el paso del tiempo, el oficio dejó de serlo en sí mismo y su función recayó en uno de los bedeles de la universidad, concretamente en el bedel nº 12. Aquel año el puesto recaía en Felipe Ruíz.
El Reglamento para el régimen interior de la Universidad Literaria de Valladolid de 1853 (art. 102) determinó que en las solemnidades ejercería de maestro de ceremonias un bedel nombrado por el rector, mientras que otros dos serían los encargados de llevar las mazas de plata “conforme a los usos y prácticas de esta Universidad”. En los inventarios de bienes que la universidad conservaba en aquella época, las mazas y el bastón siempre se guardaban juntos. En 1846 estaban depositados en el Salón de Claustros y en años sucesivos [1864, 1865, 1872 y 1873] se guardaban en la habitación del conserje. Aquel último año las mazas se describen como “de plata con cajón de pino que sirven para su buena conservación, su peso ciento cuarenta y dos arrobas” y se tasaron en 786 ptas.; el bastón de ceremonias se detalla que era “grande de caña con puño redondo de plata” y estaba valorado en 25 ptas.
Como ya hemos dicho, los reglamentos isabelinos pusieron fin a las tradiciones y ceremonias propias de cada Universidad; el de 1859 estipuló que en las solemnidades académicas, siempre y cuando estuviese reunido el cuerpo universitario, un bedel nombrado por el rector, que no tenía por qué ser el mayor, desempeñaría este papel dirigiendo el acto público con un bastón negro con puño de plata. Pero en el Reglamento de Régimen Interior de la Universidad de Valladolid de 1922 (art. 39) dice escuetamente que el bedel que ejerza como maestro de ceremonias llevará un “bastón con puño de plata”, tal vez para no tener que modificar el bastón existente.
En cuanto a la vestimenta, también se ordena en el Reglamento isabelino de 1850 que en las solemnidades académicas el conserje y todos los bedeles lleven ropón con manga abierta y perdida que termine en punta redonda sin cuadro de terciopelo a la espalda y unidas por detrás ambas vueltas en forma semicircular. Usarán, además, gorro negro de terciopelo sin visera y con pluma también negra, menos la del conserje, que será blanca”. El de 1922 de nuestra universidad repite prácticamente lo mismo.
Por Real Decreto del 10 de enero de 1931, cuyo objetivo era reformar y modernizar el protocolo de las universidades españolas, se ordenó que cada institución designase entre sus catedráticos o profesores quien tenga el cargo honorífico y gratuito de maestro de ceremonias (art. 2) arrinconándose desde entonces su bastón.

Documentación y Bibliografía:
Archivo Universitario: Cuentas año 1929-1930, sig. 2563, s. f.; Libros de entradas y salidas de los caudales desde octubre de 1844, sig. 458.; Libro de claustro 299, fols. 177 y ss.; Inventarios de bienes, leg. 2919, s.f.
Reglamento para el régimen interior de la Universidad Literaria de Valladolid. Valladolid, 1853.; Reglamento de régimen interior de la Universidad de Valladolid. Valladolid, 1922.
La Gaceta de Madrid, 9-X-1850, n.º 5931, p. 1. Recoge el R.D. de 2-X.; Reglamento de las universidades del reino aprobado el 22-V-1859 por S.M. cap. I, de los rectores, art. 5º, p. 7.; cap. VII, de los dependientes, art. 58, p. 17.; La Gaceta de Madrid, 11-I-1931, n.º 11, pp. 265 y 266. Recoge el R.D. dado por el Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes el 10-I.
Sobre el Officiorum magister: G. MOUSORAKIS. Roman Law and the Origins of the Civil Law Tradition. Hardcover, 2014, p. 24.
Sobre el maestro de ceremonias en otras universidades, cfr. Semanario Pintoresco Español, 18-5-1845, nº 20; F. J. ALEJO MONTES. La reforma Universidad de Salamanca a finales s. XVI: los estatutos de 1594. Salamanca, 1990.; J. CRUZ RODRÍGUEZ. Salamanca Histórico Cultural en la transición del siglo XVI al XVII. Múscia y otros elemento en la visita que realizó Felipe III en el año 1600. Salamanca, 2011.; F. GALINDO. Del protocolo y ceremonial universitario y complutense. Madrid, 1999.
Sobre el maestro de ceremonias en la Universidad de Valladolid, cfr.: M. ALCOCER MARTÍNEZ. Historia de la Universidad de Valladolid: transcrita del "Libro de Bezerro" que compuso el R. P. Fray Vicente Velázquez de Figueroa […]. Valladolid, 1918, p. 144.; M. TORREMOCHA. “Los estudiantes, los estudios y los grados” en Historia de la Universidad de Valladolid, vol. I. p. 120, nota 205.; R. Mª PÉREZ ESTEVEZ. “Gobierno, administración y servicios” en Historia de la Universidad de Valladolid, vol. I. p. 193 y nota 194.; G. RAMOS DE CASTRO. “Marfiles, telas y joyas” en Historia de la Universidad de Valladolid, vol. II. p. 788.

Bastón rectoral 1929
[Bastón rectoral 1929]
Empuñadura

Empuñadura

Pomo

Pomo

Puntera

Puntera

Bastón rectoral

Bastón rectoral

Empuñadura

Empuñadura

Pomo

Pomo

Puntera

Puntera

Bastón de ceremonias, 1844

Bastón de ceremonias, 1844

Empuñadura

Empuñadura

Puño (antes de su restauración)

Puño (antes de su restauración)

Puntera

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