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Fri Oct 23 10:44:06 CEST 2026

Investigadores de la UVa analizarán la presencia de ‘químicos eternos’ en la Antártida gracias a la expedición Trineo de Viento

La Universidad de Valladolid está presente en la I Campaña Transantártica española, que recorrerá cerca de 3.400 kilómetros por el interior de la Antártida durante 80 días, gracias al proyecto FORCHEM

La expedición ‘Trineo de Viento Antártida 2026-2027’, impulsada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, recorrerá durante los próximos meses el continente antártico con un vehículo polar diseñado por el explorador español Ramón Larramendi. A bordo de este vehículo viajan 16 proyectos científicos punteros de instituciones nacionales e internacionales, entre las que se encuentra la Universidad de Valladolid. El proyecto FORCHEM, liderado por la investigadora de la UVa e Instituto de Procesos Sostenibles (ISP), Ana Cabrerizo, tiene como objetivo estudiar, a partir de muestras de nieve la presencia y los mecanismos de transporte y deposición de los ‘químicos eternos’ en el Continente Antártico.

El proyecto FORCHEM pretende rellenar el vacío científico existente sobre las sustancias per y polifluoroalquiladas (PFAS), comúnmente conocidas como ‘químicos eternos’. Estas sustancias son compuestos químicos sintéticos, creados por el hombre a partir de la década de 1950, y se calcula que actualmente existen más de 4.700 variedades diferentes en el mercado. La investigadora principal del proyecto Ana Cabrerizo, explica que “su uso masivo se debe a la gran estabilidad térmica que poseen, a su capacidad para repeler el agua y la grasa o a su eficacia como surfactantes. Estas características los convierten en sustancias ampliamente utilizadas en sectores muy diversos: aeroespacial y defensa, automoción, materiales en contacto con alimentos, textiles, cuero, construcción, productos de limpieza, electrónica, extinción de incendios, procesado de alimentos, material sanitario, prendas deportivas…”

La presencia de estas sustancias en miles de productos industriales y de consumo, unida a su elevada capacidad de dispersión, explica que se hayan detectado en aguas, suelos y organismos de todo el planeta, incluidas las regiones polares. A esta distribución global se suman las evidencias científicas que, en los últimos años, han relacionado la exposición a determinados PFAS con diversos efectos adversos para la salud, como alteraciones de las enzimas hepáticas, hipertensión, o distintos tipos de cánceres entre otros. La amplia presencia de estos compuestos en el medioambiente y sus posibles repercusiones sobre la salud hacen necesario profundizar en su comportamiento.

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Esquema del Trineo del Viento

Por otro lado, estas sustancias per y polifluoroalquiladas, ‘eternas’, se caracterizan por ser difícilmente destructibles debido a la presencia de enlaces carbón-flúor (los más fuertes de la química orgánica) en su estructura. A su vez, esta propiedad resulta en que una vez liberados al medio sean muy persistentes, manteniéndose durante años e incluso décadas en los diferentes compartimentos ambientales. Por ello, es fundamental su estudio y regulación. La investigadora principal de FORCHEM expone que “algunos PFAS, como el Ácido perfluorooctanoico o el Ácido perfluorooctanosulfónico ya han sido incluidos en el Convenio de Estocolmo, que busca proteger la salud humana y el medio ambiente frente a determinados contaminantes orgánicos persistentes para restringir o prohibir su fabricación y uso global”. Para incluir estos compuestos en el Convenio de Estocolmo los investigadores analizan su resistencia a la degradación, la acumulación de las sustancias en los tejidos de los seres vivos, su toxicidad y su capacidad de transporte a larga distancia.

El Trineo de Viento recogerá a lo largo de su recorrido diversas muestras de nieve que traerán de vuelta a España durante el mes de febrero. Estas muestras se almacenarán en los congeladores de la Escuela de Ingeniería de la Industria Forestal, Agronómica y de la Bioenergía (EIFAB) del Campus Duques de Soria y serán procesadas en los laboratorios del edificio I+D+i. Se analizarán entre 20 y 30 PFAS, algunos de ellos ya regulados y otros todavía en uso. Las muestras nos permitirán proporcionar información y estudios de cara a la inclusión de nuevos PFAS en el Convenio de Estocolmo. Los datos obtenidos se incorporarán a proyectos que la UVa desarrolla actualmente en la Península Antártica y en el Ártico, lo que permitirá de una manera más global el estudio de la presencia de PFAS”, explica Cabrerizo.

El grupo de investigación que dirige actualmente Ana Cabrerizo en la UVa, está centrado en los ecosistemas polares del Ártico y la Antártida. Por ello, participar en esta expedición y poder obtener muestras del continente antártico “es un privilegio – valora la investigadora – puesto que son zonas muy inaccesibles, donde apenas hay datos científicos. La Antártida es el mejor laboratorio natural que existe y también una de las regiones del planeta más vulnerables por la influencia del hombre. Sus ecosistemas y biota son únicas y debemos como seres humanos intentar preservarla al máximo libre, por ejemplo, de PFAS o de otros contaminantes. Cualquier perturbación en esta región afecta al resto del planeta”.

equipo soriaInvestigadores participantes en el proyecto FORCHEM