Radón, el enemigo silencioso
Incoloro, inodoro e insípido, así es el radón. Todo ello hace que este gas radiactivo de origen natural sea un enemigo casi imperceptible en ausencia de tecnología específica y que haya que tener especial precaución en las zonas consideradas peligrosas. En este contexto, decenas de expertos en física, arquitectura, riesgos laborales… se dan cita hoy en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Valladolid para abordar el problema del radón desde una perspectiva multidisciplinar: legal, física, arquitectónica, sanitaria…
El radón es un elemento químico perteneciente al grupo de los gases nobles (Rn), como el helio o el neón. Este gas tiene más de 30 isótopos conocidos – variantes del radón con el mismo número de protones (86), pero distinto número de neutrones – Sin embargo, solo uno, el Rn-222, representa un riesgo para la salud. Otros isótopos como el Rn-220, conocido como Torión, o el Rn-219, conocido como Actinión, se desintegran en menos de un minuto, por lo que no se acumulan en interiores y no representan un problema de salud pública.
El isótopo más común de este gas es el Rn-222 o Radón 222 que procede de la desintegración del uranio. Este isótopo, ubicuo en la naturaleza, no suele presentar niveles altos al aire libre, pero puede a acumularse en espacios interiores – ya que su periodo de semidesintegración es de 3.8 días -, especialmente en zonas con suelos muy permeables o con presencia de uranio, como en las zonas graníticas de Salamanca y Zamora. Determinadas actividades laborales (como la minería subterránea, la práctica en laboratorios o la explotación de las aguas termales) pueden conllevar también un riesgo significativo de exposición a este gas. Por ello, en las zonas de riesgo la medición continuada de los niveles de radón se vuelve fundamental para la salud de las personas.
La Universidad de Valladolid y el Radón
El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha aprobado este año un mapa del potencial de radón en España en el que se establecen zonas geográficas en las que, debido a su geología, es más probable encontrar edificios con niveles elevados. El CSN establece como zonas de actuación prioritaria aquellas con potencial de radón superior a 300 Bq/m3 – el Bequerelio por metro cúbico es la unidad que se usa para medir la concentración de radón en el aire. Este mapa refleja la baja concentración de niveles de radón en toda la provincia de Valladolid, incluida en Percentil 90 entre 101 y 200 Bq/m3, es decir solo el 10% de los edificios supera estos niveles.
Sin embargo, pese a encontrarse Valladolid en una zona con una concentración muy baja la Universidad de Valladolid ha realizado un estudio en la Facultad de Ciencias por su actividad investigadora y docente, en la que se emplean sustancias como el uranio en los laboratorios. El estudio impulsado por el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales de la UVa ha colocado tres medidores en tres zonas diferentes de la facultad dando concentraciones en torno a 20 Bq/m3, por lo que la seguridad para los miembros de la comunidad universitaria es total, tal y como explicaba el Catedrático de Física Aplicada José Carlos Cobos.
El Radón y la salud
La jornada ha contado con la presencia de expertos en diferentes áreas relacionadas con el gas noble. José Luis Gutiérrez Villanueva, doctor por la UVa y asesor especializado en medición de radón en Radonova Laboratories (empresa líder mundial en medición de radón) ha impartido la primera ponencia en la que ha abordado la importancia del Radón-222 y la necesidad de reducir los peligros derivados de la exposición al gas.
Por su parte, Laura Mezquita, coordinadora del Grupo de Trabajo de Cáncer, Trabajo y Medioambiente (SEOM) en el Hospital Clínic de Barcelona, ha abordado la relación del radón y la salud. Diferentes encuestas puestas en marcha en España demuestran que, al menos, la mitad de la población desconoce qué es el gas radón. Sin embargo, y pese al desconocimiento, este gas tiene una implicación directa cánceres como el de pulmón. El radón es según la OMS el segundo factor de riesgo más importante en este tipo de cáncer, solo por detrás del tabaquismo.
Según exponía la investigadora del Hospital Clínic parece que la exposición crónica, y no la exposición puntual, a este gas podría tener implicaciones en otros tipos de tumores como los gástricos o los de hígado, aunque falta más investigación para consolidar estas hipótesis. Hay evidencias preliminares, pero se necesita continuar con los estudios para disponer de más evidencias.
No obstante, es importante tener en cuenta que el riesgo de exposición al radón en Valladolid es muy bajo, tal y como demuestran las mediciones realizadas en la Facultad de Ciencias de la UVa, donde la pequeña presencia de este gas se debe a la presencia de compuestos químicos y no a una presencia del gas en el entorno y en el suelo. Si existiese presencia de este gas en la zona – por existir suelos graníticos, ricos en uranio… - se filtraría al interior de los edificios a través de grietas en los cimientos, huecos en el suelo o conducciones mal selladas. Por ello una correcta ventilación, el sellado de fisuras o el uso de barreras antiradón en la construcción son medidas eficaces para reducir su concentración en interiores. Sin embargo, es importante tener en cuenta a la hora de construir nuevas edificaciones que “un exceso de aislamiento también es negativo, ya que no permite la limpieza del aire interior. En las nuevas construcciones es fundamental equilibrar la eficiencia energética de los edificios con las medidas preventivas”, añadía Cobos.
Los diferentes expertos incidían en que el radón no debe generar alarma, pero sí conciencia. Medir es la clave para prevenir.
El Registro de Expertos en Radón
La jornada que se está celebrando hoy en la Facultad de Ciencias de la UVa reúne a estudiantes del Grado en Física y del Máster en Física, profesionales de la Protección Radiológica, empresas y consultoras del sector, técnicos en prevención de riesgos laborales (PRL), investigadores y divulgadores científicos. Aprovechando la presencia de todo este público el Colegio Oficial de Físicos (COFIS), coorganizador de la jornada, va a presentar el Registro de Expertos en Radón con el objetivo de captar nuevos expertos.
La medición y control del radón exige rigor técnico y profesionalidad, y en este terreno los físicos juegan un papel clave realizando mediciones con garantías, evaluando riesgos y concentraciones en los distintos entornos, proponiendo medidas correctoras y de mitigación… Con este registro, el COFIS pretende posicionarse como referente en la medición del radón, reforzar la confianza de la sociedad en la Física aplicada a la salud pública y reivindicar el papel de los físicos como competentes únicos en medición de radiofísicos.
Desde el COFIS se invitará a todos los estudiantes tanto de Grado como de Máster a realizar algunos cursos de formación específica e inscribirse llegado el momento en el Registro de Expertos, ya que cada vez, debido a la nueva legislación europea, se tendrán que realizar más controles, especialmente en los edificios públicos, y este perfil profesional será más necesario.
