Una boya inteligente para monitorear las ballenas y evitar colisiones con las embarcaciones
Las colisiones entre embarcaciones y ballenas son una preocupación creciente en las rutas costeras y de alta mar, especialmente cerca de los corredores migratorios y las zonas de alimentación. Estos incidentes amenazan la biodiversidad marina, alteran los ecosistemas y generan una creciente presión ambiental y regulatoria sobre las actividades marítimas. Al mismo tiempo, el monitoreo de ballenas en tiempo real sigue siendo limitado debido a la dependencia de la observación visual, los informes manuales o la costosa infraestructura fija. Los entornos marinos remotos añaden más limitaciones, como la baja conectividad, las condiciones climáticas adversas, las limitaciones de energía y los altos costos de mantenimiento.
Este contexto ha impulsado un proyecto interdisciplinar y de colaboración internacional, coordinado por el Instituto Politécnico de Braganza (Portugal) y la Universidad de Valladolid con la colaboración de la Universidad de La Laguna, en el que se propone el desarrollo de un sistema autónomo de boyas inteligentes para el monitoreo acústico de las ballenas, con un coste relativamente bajo, en el que integra acústica, inteligencia artificial, energía renovable, sistemas embebidos, robótica y comunicaciones marítimas.
En él trabajará el profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicaciones de la UVa Alberto Izquierdo, quien será el responsable de la arquitectura electrónica de la boya, la integración del hidrófono, acondicionamiento acústico, procesamiento a bordo y lógica de eventos de detección. El “alma mater” del proyecto ha sido la empresa Teh Last Puzzle Piece, cuyo CEO es precisamente Erik Rodríguez Vázquez, líder del proyecto, y se gestionó tras la creación de este grupo multidisciplinar, surgido de la plataforma de talento IMFAHE. Tras la presentación de su propuesta en el congreso de IMFAHE fue seleccionado junto a otras quince propuestas, tras lo que consiguió alzarse con uno de los cinco premios otorgados. De esta forma, el proyecto recibirá una financiación de dos mil dólares para el diseño y el desarrollo de un primer prototipo.
El fin de este sistema es detectar y clasificar las vocalizaciones de las ballenas en tiempo real, estimarán la relevancia de cada evento y comunicarán la información sobre riesgos a las plataformas de monitoreo y, cuando sea necesario, a las embarcaciones cercanas, con objeto de facilitar una navegación más segura en zonas marítimas sensibles.
El principio operativo clave es el procesamiento local: la boya transmite únicamente detecciones relevantes, en lugar de flujos de audio sin procesar, lo que reduce significativamente los costes de comunicación, mejora la autonomía y hace que el despliegue en regiones marinas sea más viable.
El sistema se basa en la monitorización acústica pasiva. Cada boya registra de forma continua el sonido submarino mediante un hidrófono, cuyas señales acústicas se transforman en representaciones informativas como espectrogramas o características basadas en vavelets, y se procesan localmente con un modelo ligero de aprendizaje automático capaz de clasificar vocalizaciones de ballenas y, potencialmente, estimar la especie, la proximidad o el contexto de comportamiento.
El primer prototipo viable se plantea con ambición técnica, pero con un enfoque operativo realista dentro de un presupuesto inicial de fase conceptual. Por ello, la primera etapa se centra en demostrar el sistema mínimo integrado en lugar de una red completa de despliegue marino.