La Unidad de Excelencia del IOBA consolida su Programa Estratégico de Investigación
El pasado 29 de enero el Instituto Universitario de Oftalmobiología Aplicada (IOBA) acogió el encuentro de la Unidad de Excelencia del Instituto que contó con la participación de colaboradores y representantes de la Consejería de Educación para alinear prioridades y reforzar la visibilidad del trabajo conjunto.
El encuentro, que coincidió con el primer aniversario del fallecimiento del profesor José Carlos Pastor (fundador del IOBA), se clausuró con un mensaje común y compartido por todos los miembros de la Unidad de Excelencia —investigación que se traduce en beneficios reales para pacientes y sociedad— y una agenda 2026 conjunta centrada en internacionalización y posicionamiento: reforzar colaboraciones estratégicas a nivel internacional y aumentar el liderazgo del IOBA en proyectos europeos, como parte de la ruta hacia María de Maeztu.
Esta hoja de ruta se apoya en una ayuda destinada a financiar el Programa Estratégico de Investigación y el Plan de Mejora de la Unidad, en el marco de la RIS3 de Castilla y León, subvencionado por la Junta de Castilla y León y cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).
Uno de los objetivos a medio plazo es concurrir a la acreditación María de Maeztu, un reconocimiento nacional a unidades de investigación de excelencia, evaluadas por su impacto y relevancia internacional. Además del prestigio, esta acreditación conlleva financiación para reforzar capacidades, atraer talento y consolidar una estrategia científica de alto nivel.
La Unidad de Excelencia del IOBA reúne a más de 25 investigadores especializados en salud visual, con perfiles complementarios que van desde la biología y la bioquímica hasta la medicina oftalmológica y la óptica-optometría. Este equipo multidisciplinar trabaja de forma coordinada para impulsar investigación traslacional de alto nivel y convertir conocimiento científico en beneficios concretos para pacientes y sociedad. Al frente de la Unidad de Excelencia se encuentran: Margarita Calonge Cano (directora de IOBA), Rosa María Coco Martín, Yolanda Diebold Luque, Amalia Enríquez de Salamanca y Aladro, Iván Fernández Bueno (director científico de la Unidad), María Jesús González García, Alberto López Miguel, Ana de la Mata Sampedro, Teresa Nieto Miguel, Salvador Pastor Idoate y Ricardo Usategui Martín; y con la reciente incorporación de Yolanda Álvarez Teruel como gestora del programa.
Superficie ocular y retina: dos ejemplos de investigación con impacto
De forma simplificada, muchas patologías oculares afectan principalmente a dos grandes áreas: la superficie ocular (parte anterior del ojo) o la retina (parte posterior). El ojo es un órgano muy complejo que puede compararse con una cámara fotográfica: la parte anterior ayuda a enfocar y proteger, mientras que la retina actúa como el “sensor” que convierte la luz en visión. Por eso, las enfermedades y los tratamientos pueden ser muy distintos según dónde se origine el problema.
En superficie ocular (la parte anterior y más externa), la Unidad trabaja con terapias celulares avanzadas para reparar tejidos dañados de la córnea. Estas líneas son especialmente relevantes para personas que han sufrido quemaduras químicas, abrasiones o que padecen enfermedades crónicas inflamatorias o degenerativas de la córnea, que pueden afectar gravemente a la visión. El objetivo es que la investigación se traduzca en mejoras reales de calidad de vida y en mejoras de la capacidad visual para estos pacientes.
En retina (la parte posterior y más interna), la Unidad estudia enfermedades hereditarias que provocan degeneración y pérdida de visión, asociadas a alteraciones en diferentes genes, creando modelos con cultivos de células madre reprogramadas de pacientes. Estos modelos permiten reproducir la enfermedad en el laboratorio y evaluar con más precisión posibles estrategias terapéuticas. Aunque muchas de estas patologías se consideran “raras” por separado, en conjunto, por la gran cantidad de genes implicados, afectan a millones de personas a nivel global, y comprenderlas es clave para encontrar tratamientos. En paralelo, se exploran estrategias neuroprotectoras para intentar frenar el daño retiniano.